Puño y espada. Capítulos 1 a 7. - Ragnarok Online: Screenshots / Fandom

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Autor Tema: Puño y espada. Capítulos 1 a 7.  (Leído 15063 veces)
Fenryr
Ifrit
*


You gotta spend some time with me.

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« Respuesta #45 : 13 de Septiembre de 2012, 00:25 »

Pero nena, ¡ya se acabó! Sólo queda el epílogo para atar cabos sueltos. ¿Algún comentario, critica o queja en particular? ¿Lo que te haya gustado más o algo?
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karlita bass
Raydric
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« Respuesta #46 : 13 de Septiembre de 2012, 07:30 »

nada, simplemente me encanto la narracion embriagante, los personajes muy bueno enserio, esperando el epilogo
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Fenryr
Ifrit
*


You gotta spend some time with me.

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« Respuesta #47 : 19 de Agosto de 2014, 02:08 »

De piernas cruzadas y con los brazos también cruzados por encima de sus pechos. Medita todas las opciones. Se encuentra sentada sobre una cama ajena y las frazadas revueltas como Dios manda. Sus párpados contienen los ojos vidriosos que se niegan a llorar. Aún trata de digerir lo pesado de la situación, del asunto. ¿Cómo explicarle al mundo lo que ha sucedido? ¿Podrán entender? ¿La culparán? ¿Será juzgada?

Se abraza ahora a sus piernas y rueda hacia la derecha en la cama. No cae ninguna idea inteligente. Rueda hacia la izquierda. Tampoco aparecen pensamientos agudos esta vez.

Una vez más ha sido pateada fuera de las puertas del infierno y del paraíso.

Y una vez más regresa dentro del mismo día al lugar del entierro. Se escabulle con sigilo del bullicio ignorante de la ciudad. Es toda una mujer… Bueno, desde hace tiempo lo es. Sólo recalcaba una de sus mayores cualidades. Le enterró por el rumbo del gran árbol de Aldebaran, ese donde el niño maleducado canta. No es muy simpático, la verdad. Pero no hagamos caso a eso, hagamos caso a cómo la campeona contempla el cadáver enterrado de su mejor amigo.

Se ve tan tranquilo a medio tapar y con los ojos cerrados. Lodo en su rostro y cabello, cubriéndolo desde el cuello hasta los pies. Se ha asegurado de que sea un lugar retirado, ignorado por todos. Hace frío afuera así que el cuerpo se podrá preservar un rato más (sorpresivamente, como por obra de Dios, la temperatura descendió drásticamente desde su muerte). Por instantes, parece que los papeles vuelven: ella demonio, él ángel. Lástima que ahora ella es el ángel.

El sol le canta dulcemente. Se asoma con suavidad, dándole en la cara, recordándole que no durmió. Desfalleció pero no durmió. Le canta sobre todo lo que ella solía ser. Se pudre con gentileza. Y la traga a ella en lo más profundo, y la conforta. Está todo a su alrededor cuando cierra los ojos. La sostiene. El peso se levanta.

Respira, respira.

No le queda de otra. Dirá la verdad. ¿Pero a quién? A la única persona que merece saberlo.

Grehnye.

La trae hacia acá en menos de una hora. La excusa es que encontró un crucifijo muy valioso, que sólo puede confiar en ella.

-Este es el fin. Aguanta le respiración y cuenta hasta diez.

Le dice. Todo.

Entonces la tierra se sacude violentamente mientras el corazón de Grahnye estalla y es oído por Blood. Lo escucha tronar más de una vez. Se ha ahogado y ha soñado con este momento.

Deja caer el cielo.

Deberán permanecer juntas, fuertes. Lo enfrentarán ambas. Cae el cielo, es cuando empieza todo. Miles de kilómetros y polos opuestos, donde los mundos chocan y los días son oscuros. Puede tener su nombre pero nunca tendrá su corazón.

A donde ella vaya, la otra irá. Cuando la viuda mire, la campeona observará. Sabe que nunca podrá ser la bella demoniza de antes, lo sabe con seguridad.

Blood le toma los dedos y los acaricia suavemente por encima del cuero de sus guantes. Grahnye permanece con la mirada perdida, vacía. Todo le entra de golpe. Sabe que la mejor amiga de su marido no miente. Sabe que su marido se comportaba de manera extraña (hecho que ignorábamos todos nosotros).

Es desarmada, destrozada. Se derrumba el cielo sobre sus cabezas.

Las piernas se doblan y por poco cae pero la campeona la aprieta fuerte, muy fuerte contra sí. Las lágrimas se desbordan y la alta sacerdotisa berrea como criatura desamparada. Es nadie. Sin el amor de su vida ahora ella es nadie, un ser vacío, un monstruo. Y por mucho que esté en las manos de la verdugo, no tiene las fuerzas necesarias para apartarse.

Llora, llora. Llora por casi una hora completa. La voz se la arrancó a gemidos y los ojos están hinchados y rojos. Todo este tiempo la angelita le ha mantenido de pie, siendo el pilar que detiene la caída del cielo.

Maldigo el día que te conocí.

El cabello de la alta sacerdotisa ha perdido brillo. La única mentira que Eltosian pudo ocultar y moderar fingiendo el timbre de su voz fue descubierto por mera casualidad. Ella despertó a media madrugada y le vio irse. Fue… mera casualidad. Ella despertó así por así. De eso me acabo de dar cuenta. Indagando uno se da cuenta de este tipo de cosas.

-¿Por qué?

Susurra Grehnye.

Blood sólo puede apretarla más fuerte, carente de respuesta. Trata de arrullar a la dama mientras el cielo termina de destrozarse a su alrededor. Al final las piernas de la campeona ceden y despacito, despacito, se arrodilla sin liberar a su prisionera. Incluso la mece con dulzura como quien cuida a un infante.

-Asumo que no has dicho palabra alguna.

El silencio de dos horas fue cortado con aquellas agrias palabras. Fue Greyhne quien las escupió.

El ángel asiente con la misma falta de voz desde que le reveló todo. Es sólo entonces que la deja ir, afloja sus brazos. Pero la viuda no se retira, sigue apoyada sobre su pilar. Está derramada sobre el cuerpo ajeno sin inmutarse sobre si es cómodo o no.

-Bien. Haremos lo siguiente.

Suena como él…

Grehnye le relata un plan, un plan sencillo y algo siniestro. Dirán que su marido se fue en una cruzada personal y después de un par de meses dirán que está perdido en acción. Después de un año, lo tomarán por muerto. Durante todo ese año tendrán que fingir que lo esperan, que desean verlo. Habrá que cambiar rutinas y agregar nuevas. Habrá que salir a buscar lo que está enterrado a un portal de distancia.

No hay nada más cruel que buscar una luz cuando estás en lo más profundo del abismo.

Y así de simple, muy simple, se resuelve la vida para ellas dos. Pues claro, dejar al aire la verdad del macabro y elaborado plan de Eltosian no hará bien alguno. Incluso podría destrozar los cimientos del reino, revelar sus debilidades y burlarse de cómo la ira de una sola mujer casi destroza sus tierras enteras. Al final, lo que más les importa es mantener intacta la memoria del caballero noble, valeroso y de armadura brillante. Por honor, por orgullo, por masoquismo. Es inútil querer refutar los pensamientos de ellas porque no vas a lograrlo. Es una decisión que tomaron juntas y viendo un mejor porvenir.

Y de nuevo se trastornan los papeles: ahora Blood es una valiente dama que protegerá a la viuda de todos los peligros y tomará responsabilidades del difunto. La vigilará, le curará del optimismo y evitará los cambios de humor de Grehnye.

Lo que más importa ahora es que será levantada y arrojada de vuelta. Será difícil llevarse, siempre sabrán lo que dirá una a la otra.

Le toma de la mano derecha con suavidad y deposita un tierno beso por encima del guante de su amada. Ella le contempla con una enorme sonrisa. Es como cuando se conocieron, ese fue un gesto de educación sencillo. Ahora es un gesto de amor y esperanza.

***

Es de noche. La brisa innecesaria no existe y el cielo está nublado, las estrellas no bailan. La luna se asoma entre los nubarrones para contemplar a la feliz pareja que se está despidiendo. Respiraciones sincronizadas nos indican la triste despedida. Se van a separar un año o dos hasta que las cosas se calmen y vuelvan a ser anónimos en esta sociedad falsa e hipócrita. A ella le conocen por su gran talento de fabricación de armas. Será difícil perderse. A él le conocen por ser un homicida múltiple y prófugo de la justicia. Será más fácil desaparecer.

Masaho suspira y después se reincorpora para tomarla entre brazos y apretarle más fuerte. Es la quinta vez que la abraza en el mismo minuto.

El que mucho se despide no quiere retirarse.

Angellore tampoco lo suelta y hunde su cabecita en el cuello ajeno. A veces es al revés. Ambos tienen donde descansar su rostro. Por muy fuertes que sean física y espiritualmente, de vez en cuando necesitan apoyarse en su verdugo.

¿Pero cómo llegaron a semejante idea? Y bueno, es que sus demás opciones no eran las mejores. ¿Unirse a la Iglesia y ser unos matones a sueldo? ¿Vivir de dragones y agricultura en un área remota? ¿Suicidarse los dos como torpes y jóvenes enamorados? Esta es la más sensata que se les ocurrió a los dos (nunca fueron muy creativos fuera del combate y la forja). También es la que presenta menor riesgo a largo plazo. Pasarán de noticia a rumor, luego a leyenda y al final a sueño.

Incluso los más poderosos guerreros tienen sus vulnerabilidades y estas pueden ser difícil de esconder. Algunas cosas no estaban supuestas a que las sintieras e incluso superan tu orgullo.

Una vez más son arrullados por el poco viento y una vez más están envolviendo el uno al otro. Esperar dos años va a parecer corto contra lo que apuestan: el resto de sus vidas. Ese tiempo posiblemente sean más de cuarenta años, asumiendo que mantengan una buena salud y sigan haciendo sus locuras. La verdad, vale la pena arriesgarse. Perderse dos años para encontrarse el resto de sus vidas y estar juntos y tranquilos, vale la pena.

Basta ya.

Piensan al mismo tiempo. Se sueltan, se toman de las mejillas y juntan sus labios. Al mismo tiempo. Aunque el beso lucha por evolucionar y hacerse más duradero y apasionado, esta vez pierde la batalla contra el cerebro. Los pies los obligan a apartarse, despacio, dolorosamente. Coinciden en el momento exacto en el que se dan la espalda, suspiran y luego echan a correr. Y esta vez las estrellas muertas no bailan ni cantan, tampoco la luna; sólo lloran en silencio por una despedida tan emotiva que este escrito no puede hacerle justicia. Aunque sabes que volverás a verle, duele. Por mucho que uno trate de tragarse el orgullo para mantener las apariencias (para uno mismo) terminamos cediendo.

Se desbaratan estrepitosamente y con demasiado eco. Pero ya están muy lejos el uno del otro. Ella se encuentra en el desierto plagado de engendros demoniacos y él se encuentra en la entrada de la torre del dios Thanatos.

A cientos de miles de pasos de distancia, sonríen. Vienen dos largos años.

-

Nigromancia OP. Fin del cuento. Puedo morir (dentro de 80 años, espero).
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karlita bass
Raydric
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« Respuesta #48 : 06 de Septiembre de 2014, 20:58 »

valio la pena esperar hasta el final, exelente historia muy bien narrada.
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